Cambiar la cocina en Tenerife sale bien cuando las decisiones se toman en el orden correcto: primero el alcance de la obra y el presupuesto, después la distribución y, al final, colores y tiradores. Si eliges el color de la encimera antes de saber dónde llegan las tomas de agua o cuánto puedes gastar, es fácil tener que rehacer el proyecto.
Primero decide si cambias solo muebles o haces obra
La primera decisión es si mantienes la distribución actual o la cambias, porque eso marca si hay obra. Si el fregadero, la placa y el frigorífico se quedan donde están, el trabajo se limita a desmontar, montar e instalar. Si mueves el fregadero, abres la cocina al salón o cambias el suelo, entran fontanería, electricidad y albañilería.
Hay una zona intermedia que conviene conocer. Puedes mantener los muebles y cambiar solo las puertas, o renovar la encimera sin tocar el resto. Son opciones válidas cuando el casco está en buen estado; si el problema es que la cocina no funciona (falta encimera libre, no cabe el lavavajillas, el pasillo es estrecho), cambiar frentes solo maquilla el problema.
Fija un presupuesto antes de ver catálogos
El presupuesto va antes que los catálogos, porque en una cocina la diferencia entre gamas es enorme y es fácil enamorarse de algo que no encaja. Piensa en una cifra total y repártela en tres bloques: muebles y encimera, electrodomésticos y obra.
El reparto cambia mucho según el caso. En una cocina sin obra, los muebles y la encimera se llevan la mayor parte. En una reforma completa, la obra puede pesar tanto como los muebles. Para tener una referencia con tus medidas, la calculadora de precio de cocinas en Tenerife te da un rango orientativo antes de pedir presupuesto cerrado.
El IGIC en Canarias
En Tenerife no se paga IVA, sino IGIC. El tipo general es del 7 %, y es el que se aplica normalmente a los muebles de cocina y a su instalación. Cuando compares presupuestos, comprueba que todos indican si el precio lleva el IGIC incluido o no: una diferencia del 7 % puede hacer parecer más barata una oferta que no lo es.
Si comparas con precios de webs de la Península, el precio publicado no es el que vas a pagar. Esos precios llevan IVA, que no corresponde en un envío a Canarias, y a cambio la mercancía paga el IGIC al entrar en las islas, con los trámites de aduana que eso conlleva. A eso se suma el transporte en barco, que en muebles voluminosos pesa, y la pregunta de quién mide, quién monta y quién responde si una pieza llega dañada.
Toma medidas, pero no cierres el pedido con ellas
Tus medidas sirven para hacer el primer boceto y pedir presupuestos comparables; la medición definitiva la debe hacer quien fabrica o instala. Mide el largo de cada pared, la altura hasta el techo y la posición de ventanas, puertas, tomas de agua, desagüe, salida de humos y enchufes.
Apunta también lo que no se ve en un plano: si hay un pilar, si la pared está desplomada, si el suelo tiene desnivel o si una ventana baja impide colocar muebles altos. En pisos antiguos de Santa Cruz y La Laguna es habitual encontrar paredes que no forman ángulo recto, y en casas tradicionales del norte, muros gruesos e irregulares. Todo eso se resuelve en fábrica si se sabe antes.
Elige la distribución antes que los materiales
La distribución es la decisión que más afecta al uso diario, y por eso va antes que los acabados. Una cocina en L bien resuelta con un frente barato funciona mejor que una cocina con encimera cara donde no cabe abrir el lavavajillas y el horno a la vez.
Piensa en cómo cocinas: cuántas personas trabajan a la vez, si comes en la cocina, cuánto almacenaje necesitas y qué electrodomésticos quieres integrar. Con eso se decide entre lineal, en L, en U, paralela, con península o con isla. En la guía de distribuciones de cocina tienes las medidas mínimas de cada una.
Cómo elegir empresa sin equivocarte
Elige la empresa por cómo mide, cómo diseña y cómo monta, no solo por el precio final. Pide al menos dos o tres presupuestos y compáralos partida por partida, porque dos cifras totales parecidas pueden esconder cascos de distinto grosor, herrajes sin freno o una encimera sin cantos pulidos.
Estas preguntas separan rápido a unas empresas de otras:
- ¿Quién toma las medidas definitivas y quién responde si algo no encaja?
- ¿El presupuesto incluye desmontaje, retirada de la cocina vieja, montaje, instalación de electrodomésticos y conexiones?
- ¿Qué tablero lleva el casco, qué grosor y qué tipo de canto?
- ¿Las bisagras y las guías llevan freno y extracción total?
- ¿Quién se encarga de la fontanería, la electricidad y la obra si hace falta?
Si no sabes qué mirar en esas respuestas, la guía sobre cómo distinguir una cocina de calidad explica cada elemento.
Visita la exposición con el plano en la mano
Una visita a la exposición sirve para tocar materiales y ver herrajes funcionando, y rinde el doble si llevas tus medidas y unas fotos de la cocina actual. Con eso se puede empezar a dibujar en el momento, en lugar de hablar de forma genérica.
En la exposición fíjate en lo que no sale en las fotos: cómo cierra un cajón cargado, cómo se ve un canto de cerca, qué tacto tiene un frente mate y cómo marca las huellas. Lleva también una muestra del suelo o una foto con buena luz si no lo vas a cambiar, porque el color de los muebles se decide con el suelo delante.
De qué dependen los plazos
El plazo total depende de cuatro cosas: el tiempo de diseño y decisión, la fabricación, el transporte y la obra previa si la hay. La fase más variable suele ser la primera, porque depende de cuánto tardes en cerrar el diseño.
En Canarias hay un factor añadido: buena parte de los materiales, herrajes y electrodomésticos llega desde la Península, y un retraso en un barco o en una referencia concreta mueve la fecha de montaje. Por eso conviene cerrar pronto los electrodomésticos y la encimera, que son las piezas que más condicionan el calendario. Si hay reforma de cocina con obra, el montaje de muebles no empieza hasta que las instalaciones, el alicatado y el suelo estén terminados.
Revisa si necesitas algún permiso
Cambiar muebles sin tocar instalaciones no suele requerir trámite municipal, pero mover tomas, cambiar el suelo o sacar una salida de humos por fachada sí puede requerirlo. El procedimiento depende de cada ayuntamiento, así que conviene consultarlo antes de fijar fechas. En la guía sobre licencia de obra para la cocina en Tenerife tienes los casos más habituales.



