Muebles para casas antiguas
Medimos muros y techos irregulares y ajustamos los muebles en fábrica para que no queden huecos.
Una cocina rústica usa materiales naturales a la vista (madera maciza, piedra, barro) y respeta la arquitectura de la casa. En Tenerife encaja sobre todo en casas tradicionales del norte, donde lo importante es fabricar los muebles para la humedad y adaptarlos a muros y vigas que no están rectos.
Medimos muros y techos irregulares y ajustamos los muebles en fábrica para que no queden huecos.
Elegimos especie, construcción y acabado pensando en el clima del norte de la isla.
Diseñamos alrededor de lo que tiene valor en la casa en lugar de taparlo.
Cajones amortiguados, electrodomésticos integrados y buena extracción dentro de una estética tradicional.
Las cocinas rústicas en Tenerife tienen su sitio natural en las casas tradicionales del norte: La Orotava, Icod, Tacoronte, El Sauzal o los barrios antiguos de La Laguna, con muros gruesos, techos de madera y suelos de barro. Reformar la cocina en una casa así exige respetar lo que ya tiene valor y fabricar muebles que convivan con paredes que no están a plomo y con más humedad que en la costa sur.
El rústico tradicional usa madera maciza con frentes enmarcados, tiradores de hierro o latón y encimeras de piedra natural. El rústico moderno conserva los materiales naturales pero simplifica las formas: frentes lisos de madera con veta marcada, encimeras mates de aspecto pétreo y menos ornamento.
En casas antiguas suele funcionar mejor un punto intermedio. Los muros, las vigas y el suelo ya aportan todo el carácter, así que unos muebles de líneas sencillas en madera dejan que la casa sea la protagonista y la cocina no se vuelve recargada.
La madera maciza funciona en las cocinas del norte siempre que se elija y se construya pensando en la humedad. La madera se mueve con los cambios de humedad, y un frente macizo de una sola pieza puede abrirse o alabearse. Por eso en frentes grandes se usan puertas de marco y panel, que absorben ese movimiento, o tableros alistonados y rechapados en madera natural, más estables.
El acabado importa tanto como la especie. Un aceite o un barniz al agua de calidad protege la madera y se puede renovar. En la zona del fregadero y del lavavajillas, el agua es el principal enemigo: ahí conviene que la madera esté muy bien sellada y que la encimera tenga buen goterón. La humedad condiciona también otras decisiones en las cocinas del norte de Tenerife, como el tablero de los cascos y los herrajes.
La piedra natural es la encimera clásica de una cocina rústica, y el granito es la opción más resistente: aguanta calor, golpes y uso diario con poco mantenimiento si está bien sellado. La madera maciza como encimera queda muy cálida, aunque exige aceitarla y evitar el agua estancada.
Los suelos de barro cocido de las casas antiguas son porosos y absorben grasa y manchas. Si se conservan en la cocina, hay que limpiarlos a fondo y tratarlos con un protector antes de montar los muebles, para que no se marquen los zócalos ni se manchen en la zona de trabajo.
Conservar las vigas y los muros es lo que da autenticidad a una cocina rústica, pero condiciona el diseño. Antes de diseñar conviene revisar el estado de la madera: en algunas zonas del norte de Tenerife hay presencia de termitas, y hay que descartarla o tratarla antes de cerrar la reforma.
Con los muros de piedra hay que tener en cuenta dos cosas:
Las vigas vistas limitan la altura de los muebles altos y la colocación de la campana. En muchos casos es mejor prescindir de los altos en la pared de piedra y dejarla a la vista, compensando el almacenaje con columnas o una despensa.
Si la cocina forma parte de una reforma mayor de la casa, la coordinamos dentro del proyecto de reforma de cocina, para que muebles, instalaciones y albañilería sigan un mismo plan.
Abre el configurador con esta base ya elegida. Después cambias las medidas, los módulos y los acabados, y ves el dibujo y un precio orientativo con IGIC al momento.
Sí, con un estilo rústico moderno: frentes de madera con veta marcada, una encimera de piedra o efecto piedra y algún elemento artesanal, como un fregadero cerámico o baldas de madera maciza. Lo que no tiene sentido es imitar vigas o muros de piedra donde no los hay.
Lo más habitual es esconder el motor dentro de una chimenea de obra o forrada en madera, o en un mueble alto, con un grupo filtrante. Así la extracción es la de una campana actual y lo que se ve encaja con la casa. Si hay vigas, conviene comprobar antes por dónde puede salir el conducto sin cortarlas.
Muchas veces se pueden conservar como elemento decorativo o como zona de apoyo. Para volver a usarlos hay que revisar el estado del tiro y de la chimenea, y separarlos bien de los muebles nuevos por el calor.
En cascos históricos protegidos, como el de La Laguna, las obras pueden tener condiciones añadidas aunque sean interiores. Antes de tocar muros, vigas o huecos conviene consultarlo en el ayuntamiento.
Mira cómo quedaría y cuánto costaría en el configurador, o pídenos una visita para medir en tu casa.
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